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miércoles, 29 de diciembre de 2010

¡¡NO ME DEJES POR FAVOR!! (relato)

...se sentó en aquel sofá rechinante, en el que todos los días se mecía el cuerpo débil de aquella que le dio la vida, sus manos sostenían su cabeza, ya no la aguantaba más, ardía, pesaba, dolía, quería reventar, solo había gusanos en ella, gusanos latosos que la hacían pensar y pensar en su ausencia, -¿Por qué te has ido? ¿Porqué?- la pregunta insistía en su mente y la lastimaba como lastima el fuego la piel, caliente, ardiente, cociéndole el alma e hiriéndola, aunque sabia perfecto que no era necesario preguntársela y se aferraba cada vez más a esa almohada vieja…
-¿Cómo te sientes hoy?- siempre le preguntaba lo mismo desde que enfermó, se lamento cada día después de ese, que a partir de aquel, preguntarlo y no antes, pero nunca antes se había preocupado por su salud como ahora, siempre la vio firme, entera, con una imagen que la dejaba estupefacta todos los días, enfermaba, sí, pero salía triunfante de su decaimiento, con actitud altanera ante las enfermedades, como diciendo -¿cual sigue?- ella de las dos, era la fuerte, la que daba la cara ante las dificultades, la que encontraba una solución a todo, la que sin importar nada, estaba ahí para las dos, pero esta vez, ambas sabían que no sería así.
-Estoy cansada, el día de hoy me dolió mucho la cabeza, el cuerpo me tiembla, mira, siento una desesperación que no me deja ni respirar, me aprieta el pecho, con ganas de gritar, de azotarme en la pared, con ganas de…- su voz se quebraba, y sus ojos lagrimeaban un poco, se sentía tan impotente al no poder hacer algo para que disminuyera esa desesperación que abrigaba a su madre, la miraba callada y con ganas de estar en su lugar, rogaba dentro de sí a ese dios que le confirieron desde la infancia para que tomara su cuerpo en lugar de el de ella, para que fuera ella la que preguntara ¿Cómo estas mi niña? y con un beso en la frente mejore las cosas exageradas que de su boca hubieran salido y sonado… pero el de arriba no la escuchaba.
Pasaron los días, y los días se torneaban mas grises que los anteriores, era triste ver a esa diosa decaída, decaída por los años, por la enfermedad, por la vida, no se le notaban ganas de vivir, su piel era transparente, y el rostro que en algún día soleado se mostraba hermoso, tomo un semblante abatido, triste, ya sin color por la ausencia de sol, ya que ni levantarse podía para tomar un poco, ella estaba a la espera, una espera urgente de morir.
–No me dejes, no me dejes, ¡¡NO ME DEJES POR FAVOR!!- se decía y se gritaba sin cansancio cada que la madre le regalaba una ligera sonrisa.
-¿Qué es lo que tiene Doctor?- preguntó con el deseo de recibir una respuesta esperanzada y con final feliz, -Tu madre está muy grave, la enfermedad que tiene ya la sabes, era cuestión de tiempo, lamentablemente la detectamos tarde para darle un tratamiento, es difícil a estas alturas, la enfermedad está muy avanzada, y reconstruir sus riñones es imposible, las diálisis solo la agotarían y acelerarían el proceso, lo mejor es esperar a que su corazón termine de cansarse…-
Maldita enfermedad! Maldita seas, en buena hora te hiciste notar, ¿por qué no antes? ¿Por qué?... (Sollozos)… Ella no se merece un final así, ella ha dado su vida por mí, porque todo esté bien, por darme lo mejor, por…. ¿Por qué Dios? ¿Te dices justo y castigas a los buenos? ¿Qué te ha hecho ella? ¿Qué te he hecho yo? Ella es lo único que tengo, lo único que le da sentido a la vida, es mi apoyo, es mi vida, es la mujer que mas amo, por la única que vivo, por favor no te la lleves, no me dejes sola… tengo miedo.
Un día, estaban viendo la T.V, en el canal donde las novelas cursis y bobas sobran, estaban acostadas en la cama como era costumbre después de las labores del día, y en ese momento la madre sabía que era hora, sí, ya era hora, lo sentía, estaba acostada cubierta con esa colcha horrenda que tanto le gustaba, su cabeza reposaba en la almohada que la sostuvo durante más de 10 años…
No sé qué afán de conservarla, era vieja, y casi no tenia relleno, era más funda que algo mas, mil veces intentó arrebatársela, pero siempre la cachaba, -¡Ni lo intentes!- Pero má… -Pero nada, dime ¿Qué te ha hecho mi almohada? Acaso yo me meto con esos tennis espantosos que te reúsas a tirar?- Pues me compras otros, eso es petición a gritos que los tire- ¿Y lo haces?- ¡AMÁ!- ¡HELENA!
Discusiones casi diarias, pero nunca lo logró y se canso de intentarlo, sin entender bien el por qué.
Helena estaba acostada a su lado, estaba atenta a lo que la T.V transmitía, de repente sintió la tibia mano de su madre sobre su mano, en ese momento se le heló el alma, volteo a verla y la madre la miraba con esos ojos que suplicaban paz.
-Es hora- dijo con su casi ausente voz, - es hora de que me marche, pero prométeme algo- No, déjame llamar al doctor- No tiene caso- No me importa, no me dejes aún- No mi niña, ven, no me dejes tu a mi por querer encontrar lo que no existe, quédate a mi lado y prométeme que serás fuerte, prométeme que saldrás adelante, prométeme que serás feliz- Má…- Prométemelo mi niña,- Helena contesto con la voz quebrada- lo prometo- Te amo mi niña, te amo tanto- También te amo má-….
Helena la abrazo, aferrándose cada segundo más al cuerpo de su madre, la apretaba, no quería soltarse, su madre le acariciaba la cabeza,-Todo estará bien mi niña- y Helena repetía una y mil veces en su mente –No me dejes, no me dejes, ¡NO ME DEJES!, de repente Helena sintió como el cuerpo de su madre descansaba, escapándose el último aliento de él, pero no la soltó, lloro más, y más, se aferró más y más… hasta que por fin lo entendió.
Tres días después, después del ajetreo del funeral, de la gente gorrona que decía conocer a esa maravillosa mujer, Helena se sentó en aquel sofá rechinante, en el que todos los días se mecía el cuerpo débil de aquella que le dio la vida, su mano derecha sostenía su cabeza, ya no la aguantaba más, ardía, pesaba, dolía, dolia de tanto llorar, estaba apunto de reventar, solo había gusanos en ella, gusanos latosos que la hacían pensar y pensar en su ausencia, -¿Por qué te has ido? ¿Porqué?- la pregunta insistía en su mente y la lastimaba como lastima el fuego en la piel, caliente, ardiente, cociéndole el alma e hiriéndola, aunque sabia perfecto que no era necesario preguntársela, la respuesta ella la sabia, sola, en una casa que se volvió enorme sin su presencia, triste, recorriendo con la mirada cada rincón de la estructura, recordando cada momento que vivieron y necia, aferrándose cada vez más a esa almohada vieja.

viernes, 24 de diciembre de 2010

lo pensaré en el camino.

... cerro la puerta, o será que ya lo estaba y no me queria dar cuenta? pase tanto tiempo alimentando una esperanza vana, un deseo utopico unas ganas que ya no eran ganas, ahora me percato de que era necedad... una necedad que me mantenía viva.
No se que seguirá despues, pero mientras, no quiero saber de nadie, de nada, quizá ya es el tiempo de respirar, ese tiempo que nunca me di de estar sola y solo mirar, sin sentir, sin decir, sin amar.

Sí, la puerta estaba cerrada desde el dia en que nos separamos por primera vez, yo me aferre a ella como si fuera la única mujer existente, me aferre a un amor que nacio y q no aceptaba
su muerte, viví, pero sin vivir, sentí, pero sin sentir, y lo hice de esa manera por que creí que con ella solo podía hacer eso, sentir, vivir, TODO y ahora que se ha roto la fantasía de esperarla, de que venga a mí, de que se quede conmigo, es hora de crear otras, y no estoy diciendo que ahorita, inconscientemente me duele, todo lo que paso, todas esas palabras que salieron de mi boca inútilmente, bajo intentos que creía, estúpidamente funcionarían, me duele, pero no me arrepiento, cada lagrima que llevó su nombre, cada suspiro, cada pensamiento que de mi mente nació, cada segundo que esperé, lo valieron, por que sé lo qué es amar, sé lo qué es entregarse sin condiciones, y aunque si esperaba algo, no me importa perder, una amiga me dijo, -"las enamoradisas nos llevamos la mejor parte"- y asi es, yo me llevo este amor, me lo llevo conmigo para siempre, un amor puro, un amor sincero, un amor incondicionado, un amor que es de ella y para ella, un amor eterno.

-Solo amigas.- Ella dijo, de acuerdo, lo acepto, lo debi aceptar desde que nos re-encontramos, una amistad que bien podria ser la mejor que tuviese, aunque bien podria ser que no, por que aunque la realidad se acepta, las utopías no mueren con los golpes de la vida.

No me tiro al drama, no me deprimo, no nada, solo sonrío, sonrío aunque triste por este fin, quiza ser optimista es lo mejor, no optimista en el sentido de que olvidaré todo y sonreiré felizmente como si no hubiese pasado nada, como si no le hubiese dicho mil veces TE AMO aquella tarde fría, no, si no por que se que tras toda ésta ola de sentimientos que ahora me abordan, vendrá la calma, soy buena perdedora, soy buena humana.

La duda insiste¿Que seguirá ahora? ¿Ahora que lo único en que creía bueno, aunque difícil de alcanzar sobre el amor se torno en una realidad gris?

No, no lo sé, no lo sé, pero ya no me puedo detener mas a pensarlo, es desperdiciar mas tiempo, .....lo pensare en el camino.